¡Sí! Aunque muchas personas creen que todos los diamantes son completamente transparentes, la realidad es que la mayoría tiene un ligero tono de color. En joyería, el color de un diamante se clasifica en una escala que va de la D a la Z.
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D, E y F: Incoloros. Son los más escasos y valiosos.
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G, H, I y J: Casi incoloros. A simple vista lucen blancos y ofrecen una excelente relación entre calidad y precio.
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K a Z: Presentan tonos amarillos o marrones cada vez más visibles.
Además, existen los llamados diamantes de color fantasía (Fancy Color), que pueden ser naturales en tonos como amarillo intenso, rosa, azul o verde. Estos no se consideran defectos; por el contrario, su rareza puede hacerlos aún más valiosos.
Al elegir un diamante, el color es solo uno de los factores importantes. También deben considerarse el corte, la claridad y el quilataje para encontrar la piedra ideal según el presupuesto y el estilo de cada persona.

